Historia de San Francisco de Asis

San Francisco de Asís abandonó una vida de lujo por una vida consagrada al cristianismo después de escuchar la voz de Dios, que le ordenó reconstruir la iglesia cristiana y vivir en la pobreza. Es el santo patrono de los animales y del medio ambiente.

Vida Temprana de Lujo

Nacido hacia 1181, en Asís, en el ducado de Spoleto, Italia, San Francisco de Asís, aunque venerado hoy, comenzó su vida como pecador confirmado.

Su padre era un rico comerciante de telas que poseía tierras de labranza alrededor de Asís, y su madre era una bella francesa. Francisco no tuvo problemas económicos durante su juventud; estaba consentido y disfrutaba de buena comida y vino en celebraciones y fiestas.

A la edad de 14 años, había abandonado la escuela y se le conocía como un adolescente rebelde que frecuentemente bebía, festejaba y rompía el toque de queda de la ciudad. También era conocido por su encanto y vanidad.

En este entorno privilegiado, Francisco de Asís aprendió las habilidades de tiro con arco, lucha libre y equitación. Se esperaba que siguiera a su padre en el negocio textil familiar, pero no estaba atraído por la perspectiva de dedicar su vida al comercio de telas.

En vez de plantear su futuro como comerciante, comenzó a soñar despierto como un futuro caballero. Los caballeros eran como héroes  en aquella época, de acciones medievales, y si Francisco tenía alguna ambición, era ser un héroe de guerra como ellos. No pasaría mucho tiempo antes de que la oportunidad de la guerra llegara.

En 1202, estalló la guerra entre Asís y Perugia, y Francisco tomó su lugar en la caballería. Poco sabía en ese momento, que su experiencia con la guerra le cambiaría para siempre.

“La verdadera enseñanza que trasmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos.”

Guerra y encarcelamiento

Francisco y los hombres de Asís sufrieron una derrota contra Perugia y huyeron. Todo el campo de batalla se cubrió pronto con los cuerpos de hombres muertos y mutilados, gritando de agonía. La mayoría de las tropas sobrevivientes de Asís fueron inmediatamente ejecutadas.

Sin experiencia en combate, Francisco fue rápidamente capturado por soldados enemigos. Vestido como un aristócrata y con una nueva armadura cara, se consideró digno de un buen rescate y los soldados decidieron perdonarle la vida.

Él y las otras tropas adineradas fueron llevados como prisioneros, conducidos a una celda subterránea húmeda. Francisco pasaría casi un año en condiciones miserables, en espera del pago de su padre, durante ese período de tiempo contrajo una enfermedad grave. También durante este tiempo, según diría más tarde, empezó a tener visiones de Dios.

Después de la guerra

Después de un año de negociaciones, el rescate de Francisco fue aceptado y fue liberado de la cárcel en 1203. Sin embargo, cuando volvió a Asís, Francisco era un hombre muy diferente.

A su regreso, estaba gravemente enfermo, tanto de mente como de cuerpo, era una víctima de guerra fustigada por la batalla.

Un día, como cuenta la historia, mientras montaba a caballo en el campo, Francisco encontró un leproso. Antes de la guerra, Francisco  huía de los leprosos, pero en esta ocasión su comportamiento fue muy diferente.

Viendo al leproso como a Jesús incógnito, según algunos eruditos religiosos, lo abrazó y besó, describiendo luego la experiencia como un sentimiento de dulzura en su corazón. Después de este incidente, Francisco sintió una libertad indescriptible. Su estilo de vida anterior había perdido todo su atractivo.

Posteriormente, Francisco,con más de veinte años, comenzó a volverse hacia Dios. En lugar de trabajar, pasó cada vez mayor tiempo en un refugio remoto de montaña, así como en iglesias viejas y tranquilas alrededor de Asís, rezando, buscando respuestas y ayudando a los leprosos enfermos.

Durante este tiempo, mientras rezaba ante un viejo crucifijo bizantino en la iglesia de San Damián, Francisco escuchó la voz de Cristo, quien le dijo que reconstruyera la Iglesia Cristiana y viviera una vida de extrema pobreza.

Francisco obedeció y se consagró al cristianismo. Empezó a predicar alrededor de Asís y pronto se le unieron 12 fieles seguidores.

Algunos consideraban a Francisco como un loco o un tonto, pero otros lo veían como uno de los ejemplos más grandes de cómo vivir el ideal cristiano desde el mismo Jesucristo. Ya sea porque realmente fue tocado por Dios, o simplemente por ser un hombre que tenía alucinaciones provocadas por una enfermedad mental o la mala salud, Francisco de Asís rápidamente se hizo bien conocido en todo el mundo cristiano.

Devoción al cristianismo

Después de su epifanía en la iglesia de San Damián, Francisco experimentó otro momento decisivo en su vida. Con el fin de recaudar dinero para reconstruir la iglesia cristiana de San Damián, vendió un paño de tela de la tienda de su padre, junto con su caballo.

Su padre se enfureció al enterarse de las acciones de su hijo y posteriormente arrastró a Francisco ante el obispo local. El obispo le dijo a Francisco que devolviera el dinero de su padre, a lo que su reacción fue extraordinaria: se despojó de sus vestidos y, junto con ellos, devolvió el dinero a su padre, declarando que Dios era ahora su padre. Este acontecimiento se atribuye a la conversión final de Francisco.

El obispo le dio a Francisco una túnica áspera, y vestido con estas nuevas y humildes ropas, Francisco dejó Asís. Desafortunadamente para él, las primeras personas que conoció en los caminos fueron un grupo de peligrosos ladrones, que lo golpearon gravemente. A pesar de sus heridas, Francisco estaba contento. A partir de ahora, vivirá según el Evangelio.

El abrazo de Francisco a la pobreza de Cristo fue una opción radical en ese momento. La iglesia cristiana y muchos de sus representantes adolecían de la virtud de la pobreza a la   que  Francisco se había adherido junto a muchos otros, que también sentían estos ideales, al ver que desde largo tiempo se habían venido erosionando tan preciada virtud.

Francisco inició la misión para restaurar los propios valores originales de Jesucristo en la iglesia un tanto decadente. Con su increíble carisma, atrajo a miles de seguidores hacia él. Escucharon los sermones de Francisco y se unieron a su estilo de vida; sus seguidores se conocieron como frailes franciscanos.

“Recuerda que cuando abandones esta tierra, no podrás llevarte contigo nada de lo que has recibido, sólo lo que has dado.”

Continuamente buscando la voluntad de Dios y semejanza de Jesús, la perfección espiritual, Francisco se dedicaba a predicar hasta en cinco aldeas por día, enseñando el Evangelio y predicando simplemente con su recogimiento y pobreza  personal, predicación que toda la gente sencilla podía entender.

Incluso llegó a predicar a los animales, lo que suscitó críticas por parte de algunos y le valió el apodo de “tonto de Dios”. Pero el mensaje de Francisco se difundió por todas partes, y miles de personas quedaron cautivadas por lo que oyeron.

En 1224, Francisco recibió en una visión, la gracia que lo dejó con los estigmas de Cristo, marcas semejantes a las heridas que sufrió Jesucristo cuando fue crucificado, a través de sus manos y la herida abierta de la lanza en su costado.

Esto convirtió a Francisco en la primera persona que recibió las santas heridas de los estigmas. Permanecerían visibles por el resto de su vida. Debido a su trabajo anterior en el tratamiento de leprosos, algunos creyeron que las heridas eran síntomas de lepra.

Muerte y Legado

A medida que Francisco se acercaba a su muerte, muchos predijeron que era un santo en ciernes.
Cuando su salud comenzó a decaer más rápidamente, decidió regresar a Asís y unos caballeros fueron enviados desde Asís para protegerlo y asegurarse de que nadie de los pueblos vecinos lo llevara consigo (el cuerpo de un santo era visto, en ese momento, como una reliquia de gran valor que traería, entre muchas otras cosas, gloria y bendiciones a la ciudad donde descansara).

Francisco de Asís murió el 3 de octubre de 1226, a la edad de 44 años, en Asís, Italia. Hoy, Francisco tiene una resonancia duradera en millones de seguidores de su carisma en todo el mundo.

Fue canonizado como santo apenas dos años después de su muerte, el 16 de julio de 1228, por su antiguo protector, el Papa Gregorio IX.

Hoy en día, San Francisco de Asís es el santo patrono de los ecologistas, título que honra su amor por los animales y la naturaleza. En 2013, el Cardenal Jorge Mario Bergoglio eligió honrar a San Francisco tomando su nombre, convirtiéndose en el Papa Francisco.

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